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Un café con Javier Marías

  • Retrato del escritor Javier Marías sentado ante una máquina de escribir, con la mano apoyada en la mejilla y un cigarrillo entre los dedos, frente a una estantería llena de libros.

Reseña de Aquí me paro, la recopilación póstuma de más de sesenta textos de Javier Marías escritos entre 2001 y 2020, que se lee como un autorretrato intelectual del autor de Corazón tan blanco.

Hace cuatro años, el escritor español Javier Marías falleció dejando un legado literario de dieciséis novelas —entre ellas El hombre sentimental, Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí y Los enamoramientos— así como 23 colecciones de artículos y ensayos, prólogos y piezas breves que quedaron en periódicos, revistas y publicaciones ocasionales. Sus obras se han publicado en cuarenta y seis lenguas y en cincuenta y nueve países, con nueve millones de ejemplares vendidos.

Recientemente, su casa editorial ha reunido más de sesenta textos escritos entre 2001 y 2020, de los cuales más de una docena no habían sido publicados nunca en castellano. En Aquí me paro se desvelan las múltiples facetas, en muchos casos desconocidas, de uno de los nombres esenciales de la literatura reciente.

Algunos escritos habían estado dispersos en publicaciones periódicas o habían aparecido en libros editados en otros idiomas. El propio autor había concebido en 2020 el proyecto de reunir estos materiales, que su muerte, en septiembre de 2022, dejó pendiente.

El resultado es mucho más que una recopilación de piezas dispersas: Aquí me paro puede recorrerse casi como un autorretrato intelectual. El libro se organiza en siete grandes territorios: los recuerdos autobiográficos; la reflexión sobre su propia obra y el proceso de creación; la política y la sociedad; el cine y las series; el fútbol; la literatura y los escritores que conformaron su mundo; y los homenajes a personalidades admiradas. A ellos se añade, como apéndice, el comunicado con el que rechazó en 2012 el Premio Nacional de Narrativa concedido a Los enamoramientos.

En estas páginas se encuentra al Javier Marías más íntimo, que vuelve sobre la infancia, la familia y la memoria; al novelista que intenta explicar —y a menudo declara no poder explicar— de dónde nace una novela y cómo avanza su escritura; al lector de Shakespeare, Cervantes, Quevedo, Conrad, Lampedusa o Juan Benet; al espectador apasionado capaz de pensar el mundo a partir de John Ford o Los Soprano; y al aficionado al fútbol que convierte un partido, un jugador o un recuerdo del Real Madrid en materia para reflexionar sobre el tiempo, la emoción, la lealtad o la pérdida.

Pero uno de los mayores atractivos de Aquí me paro reside en comprobar la extraordinaria vigencia de muchas de sus observaciones. Escritos hace diez, quince o más de veinte años, numerosos textos parecen interpelar directamente al presente.

En 2011 escribió sobre un presente en el que la duración de las cosas se reducía «a velocidad de vértigo», hasta el punto de que una película, una música o un libro parecían convertirse en pasado desde el mismo momento de su aparición. Y en otro texto observa un mundo cada vez más «gritón» y exhibicionista, saturado de reclamos, información y sobreexposición, en el que la atención y la capacidad de concentración del individuo resultan necesariamente limitadas. Leídas desde nuestro presente, estas páginas adquieren una resonancia difícil de ignorar.

Aquí me paro confirma así que Javier Marías fue no solo uno de los grandes novelistas españoles contemporáneos, sino también un intelectual profundamente atento a los mecanismos mediante los cuales contamos e interpretamos. Su pensamiento nunca se separa por completo de la literatura: incluso al hablar de política, fútbol, cine o vida cotidiana, su mirada se dirige hacia el lenguaje, la memoria, el tiempo, la ficción, la responsabilidad individual y las contradicciones del comportamiento humano.

Para quienes conocen su obra, el libro permite reencontrarse con su inteligencia, su ironía, su independencia de criterio y una prosa inmediatamente reconocible, además de acceder a una zona hasta ahora dispersa de su escritura. Para quienes hayan leído sus novelas, ofrece una entrada privilegiada al pensamiento que las acompaña y las ilumina.

Reconocimientos

En 1997 recibió el Premio Nelly Sachs; en 1998, el Premio Comunidad de Madrid; en 2000, los Premios Grinzane Cavour y Alberto Moravia; en 2008, los Premios Alessio y José Donoso; en 2010, The America Award; en 2011, el Premio Nonino y el Premio de Literatura Europea de Austria; en 2012, el Premio Terenci Moix; en 2013, el Premio Formentor; en 2015, el Premio Bottari Lattes Grinzane; y en 2017, el Premio Liber, todos ellos por el conjunto de su obra.