Clásicos de la literatura que merece la pena leer
Una selección de clásicos amenos y accesibles, con historias que enganchan y se disfrutan sin necesidad de conocimientos previos.
Los clásicos tienen fama de difíciles, pero muchos se leen con la misma facilidad que una novela actual. Esta selección reúne títulos con historias que enganchan, una extensión razonable y temas que siguen vigentes.
Criterios de la selección
Se han elegido obras que se entienden sin contexto previo y mantienen el interés de principio a fin. Quedan fuera títulos imprescindibles pero más exigentes, como el Quijote completo o Ulises.
Clásicos en español
Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez
El desenlace se conoce desde la primera página y, aun así, la tensión no decae. Es una de las mejores puertas de entrada a la obra del autor.
Nada, de Carmen Laforet
Una joven llega a la Barcelona de posguerra para estudiar y se instala en casa de unos familiares. La mirada de la protagonista y el ambiente asfixiante del piso mantienen una frescura sorprendente.
El túnel, de Ernesto Sabato
Un pintor confiesa desde la primera línea haber matado a una mujer. La novela, breve e intensa, explora la obsesión desde dentro.
Pedro Páramo, de Juan Rulfo
Un hombre viaja a Comala en busca de su padre y encuentra un pueblo habitado por voces. Las primeras páginas desconciertan, pero la recompensa llega a medida que las piezas encajan.
Lazarillo de Tormes, anónimo
Las andanzas de un niño que sobrevive sirviendo a amos cada cual más peculiar. Es breve, divertido y más fácil de leer de lo que sugiere su antigüedad. Conviene elegir una edición con notas, que aclaran el vocabulario de la época.
La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
Tras la muerte de su segundo marido, Bernarda impone a sus hijas ocho años de luto. La obra se lee de una sentada y deja una huella duradera.
Marianela, de Benito Pérez Galdós
Una joven humilde sirve de guía a un muchacho ciego. Es una de las novelas más accesibles de Galdós y una buena forma de descubrir al autor.
Clásicos traducidos
Orgullo y prejuicio, de Jane Austen
Resulta mucho más divertida de lo que su fama sugiere. Los diálogos, llenos de ironía, sostienen una historia de malentendidos y primeras impresiones equivocadas.
Frankenstein, de Mary Shelley
La novela original tiene poco que ver con las versiones del cine. La criatura habla, razona y plantea preguntas que siguen siendo actuales.
La metamorfosis, de Franz Kafka
Gregor Samsa despierta convertido en un insecto, y la reacción de su familia inquieta más que la propia transformación. Se lee en una tarde.
Rebelión en la granja, de George Orwell
Los animales de una granja expulsan al granjero y organizan su propio gobierno. Breve y certera, funciona tanto como relato como alegoría política.
El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas
Es la opción más larga de la lista, pero también una de las más adictivas. La venganza de Edmundo Dantès avanza con ritmo de folletín, capítulo a capítulo.
El principito, de Antoine de Saint-Exupéry
Breve y apto para cualquier edad, se relee de forma distinta en cada etapa de la vida.