The state of Durango welcomes Mexican wolves
In March, four individuals were released as part of the Mexico-United States Binational Program for their recovery, with the joint work of various institutions, including the Metropolitan Autonomous University (UAM).
LinkMyriam BO
After a five-decade absence, the carnivore Canis lupus baileyi has returned to the Sierra Madre Occidental in Durango, Mexico.
The released family consists of a six-year-old pair and two female pups, approximately two years old, from the Sevilleta National Wildlife Refuge in New Mexico.
The release was carried out by Dr. Jorge Ignacio Servín Martínez, a researcher in the Department of Man and His Environment at the Xochimilco Unit and head of the canid reintroduction project in Durango.
The specialist referred to the agreements established since the 1980s between the governments of the United States and Mexico to capture members of this genus, relocate them to sanctuaries, and develop captive breeding programs to prevent their extinction and facilitate their return to the wild.
The project is part of the Saving Animals for Extinction program, an international strategy for animal recovery. This project includes actions in the El Tarahumar and Bajíos del Tarahumar regions, in the municipality of Santa Catarina de Tepehuanes, Durango. This area was selected due to its extensive forests with high quality and ecosystem integrity, surpassing those of states like Sonora and Chihuahua in Mexico.
Releasing the specimens in this location required compliance with health requirements and international certifications. After their release, they will remain in protected areas in the Sierra for adaptation and protection. This work addresses both environmental and social objectives.
Their presence will contribute to maintaining biodiversity, as they are predators that help balance ecosystems. Furthermore, the project integrates efforts with forest communities to achieve sustainability.
La maestra María Pía Soto Álvarez, investigadora del Departamento de Biología de la Unidad Iztapalapa de la UAM, y la doctora Nallely Lara Díaz, en estancia posdoctoral en esta sede, resaltaron la función del depredador en el equilibrio ecológico, al regular poblaciones de herbívoros y favorecer la conservación de la vegetación.
Sus presas se alimentan de diversas plantas; la disminución de sus poblaciones reduce la cobertura vegetal. Por ello, se le reconoce como “especie sombrilla, con efecto protector de su entorno”, expuso Soto Álvarez.
La doctora Lara Díaz, detalló el riesgo de extinción del Canis lupus baileyi, relacionado a su carácter elusivo, pues permanece oculto y emite aullidos durante la tarde y noche, condición que genera temor en diversas regiones. En Europa se difundió la idea de atentar contra la vida de seres humanos; sin embargo, la evidencia científica descarta la caza de personas.
A pesar de ello, posee una naturaleza estigmatizada, asociada con la depredación de ganado, motivo por el cual fue perseguido y se vinculó con la transmisión de rabia. Bajo argumentos del sector ganadero, se impulsaron campañas de exterminio en países europeos y de América Latina durante las décadas de 1950 y 1960, con respaldo gubernamental ante pérdidas productivas.
Después de un tiempo, los gobiernos identificaron la afectación del equilibrio ambiental por la ausencia de grandes depredadores. En el decenio de 1980, México y Estados Unidos establecieron acuerdos para la recuperación del grupo biológico y dieron inicio al Programa Binacional para la Recuperación del Lobo Mexicano.
En la fase actual, los trabajos se centran en observación conductual, análisis fisiológicos y reintroducción en campo.
La doctora Lara Díaz agregó que la liberación en Durango es una estrategia para ampliar las poblaciones en el norte del país, favorecer la reproducción natural y recuperar el territorio histórico.
La conservación de la especie, dijo la académica, depende de la convivencia con las comunidades humanas, exigiendo superar la estigmatización aún persistente.